Paulo Freire, uno de los más preclaros pedagogos de nuestra era, nació el 19 de septiembre de 1921 en Recife, región de Pernambuco, Brasil. Su nombre completo, Paulo Reglus Neves Freire. Desde muy temprana edad y como consecuencia de haber nacido en una de las regiones más pobres de su país, sintió en carne propia el peso de la pobreza y las necesidades. Esto, posiblemente, constituyó más adelante, motivo y esencia de su obra, pues deja la carrera de derecho para dedicarse por entero a la pedagogía, haciendo hincapié en la necesidad de humanizar la educación y hacerla llegar a las clases menos favorecidas, por cuanto consideraba que todos los seres humanos, sin excepción, están dotados de inteligencia y sólo se requiere motivarla y dejarla fluir a través del diálogo. Enfatizó en la obligatoriedad de la educación, no como un acto meramente político, sino como un acto de fraternidad humana, en el que todos deben participar y convertirse en críticos de sí mismo y del sistema. Este afán de llevar cultura a los estratos sociales más deprimidos fue considerado un acto de subversión que lo llevó primero a la cárcel y luego al exilio a raíz del golpe militar dado en Brasil en 1964. Desde Chile, continuó dictando cátedra acerca de hacer llegar la cultura a todos los ciudadanos sin distinción y escribió “Pedagogía del Oprimido”, considerada hoy por hoy una de las obras de mayor relevancia dentro de todos los libros por él escritos, que penetra muy hondo en la sed de cultura de los sectores pobres. Su fructífera obra en el campo de la educación le mereció el Doctorado Honoris Causa otorgado por 20 universidades del mundo e innumerables premios concedidos por diferentes organismos de carácter internacional, entre otros, el Premio UNESCO a la Educación para la Paz en 1.986 y el Premio Andrés Bello de la OEA como educador de Continentes en 1.992.
Numerosas instituciones llevan su nombre y es reconocido, sin lugar a dudas, como uno de los mayores defensores de la educación de la época contemporánea.
Numerosas instituciones llevan su nombre y es reconocido, sin lugar a dudas, como uno de los mayores defensores de la educación de la época contemporánea.